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martes, octubre 16, 2007

Breves

GÜNTER GRASS: 80 AÑOS. Las secciones culturales de La República, El Peruano, Correo y Perú 21 informan que "el escritor alemán Günter Grass cumple hoy 80 años, en plena producción literaria y con la intención de seguir revolviendo la vida alemana con sus libros y con sus declaraciones políticas. 'Claro que sigo escribiendo, ochenta años no son nada. No se van a deshacer de mí tan fácilmente', ha declarado el Premio Nobel de Literatura de 1999". Por su parte, en El Comercio Franciso Melgar publica un artículo titulado "80 años de polémica genialidad".

FEBRERO LUJURIA. En Letras.s5 José Luis Ramos Salinas reseña la novela Febrero lujuria de Christian Reynoso. "Siempre es un placer enfrentarse a la lectura de una novela, y suele ser mayor cuando las historias que se narran no nos son del todo desconocidas, o para decirlo con otras palabras, cuando el mundo ficcional creado por el autor se superpone a nuestro mundo real, al punto que a instantes no sabemos en cuál estamos. Eso es lo primero que debo agradecerle a Christian Reynoso, haberme obligado a sumergirme en la ciudad de Lago Grande, que es Puno y no lo es al mismo tiempo; acaso esa haya sido la intención de cambiarle el nombre a la ciudad altiplánica en la novela y de mantener nombres de calles, parques, y hasta el del lago Titicaca: la de precisar que una novela como Febrero Lujuria, cuenta cosas reales y ficticias al mismo tiempo; pequeñas historias que nunca nos sucedieron pero que muy bien pudieran habernos pasado, pero no se trata de mera verosimilitud, sino de algo más profundo, del choque de las casualidades con las coincidencias. Novelar la Fiesta de la Candelaria, como ha hecho el autor que nos ocupa es sin duda un mérito a destacar, pues se trata de un fenómeno desbordante, cuya importancia y fama han sobrepasado nuestras fronteras, y que reclamaba y reclama, sin duda, además de los estudios folcloristas y antropológicos, acercamientos desde las ópticas del arte para una cabal comprensión de este fenómeno social, en el sentido amplio del término", sostiene. También dice: "Carlos Marx, el viejo aguafiestas como le llamó Antonio Cisneros, sentenció que la religión era el opio del pueblo, porque le impedía despertar de su letargo. Sin duda el autor de El Capital nunca participó de la Fiesta de la Virgen de la Candelaria, porque sino otra hubiera sido su apreciación. Tanta danza, tanto despliegue de energías, tanta cerveza, tantas caderas, tantos varones desvistiendo a las mujeres con las miradas, tantos muslos entrelazándose, tantas manos sobre tantos senos, tanto fuego, tanta candela, tanta Candelaria; sin duda no someten a nadie a ningún sueño opiáceo. Felizmente Marx aquí se equivocó, la religión no es el opio del pueblo, más bien la religión es el afrodisíaco del pueblo. Amén".

DOS VISIONES DEL CHÉ. A propósito de los 40 años de la muerte del Che Guevara que se cumpliron el pasado 09 de octubre, Rocío Silva Santisteban publicó en el último Domingo de La República un artículo titulado "Hasta la victoria, siempre"; mientras que Eduardo Adrianzén hace lo propio hoy en el mismo diario con un artículo titulado "Ché fashion".

DEMONIOS EN LA PIEL. Y a propósito de Eduardo Adrianzén. El guionista y dramaturgo ha escrito la obra teatral Demonios en la piel. La Pasión según Pasolini, la cual se puede apreciar hasta el 17 de noviembre en el auditorio de la Municipalidad de San Isidro (República 455 – El Olivar). La obra va los jueves, viernes y sábados a las 8 pm y es dirigida por Diego La Hoz. Según se lee en la nota de prensa: "Demonios en la piel nos acerca a la polémica vida de Pier Paolo Pasolini. Un artista multifacético y controvertido para todos. Nunca tuvo reparos en mostrarse tal como era. Odiaba las etiquetas, amaba la libertad. Fue censurado, acusado de inmoral y pornográfico. Políticamente incorrecto. Sin embargo, brillaba con luz propia y, 32 años después de su brutal asesinato, es reconocido como uno de los más importantes artistas de su época. Demonios en la piel es una obra frontal y provocadora. Es el reflejo del tiempo que avanza aunque nos cueste aceptarlo. Es una mirada al mundo del cine y del arte, donde confluyen todas las instancias que trascienden más allá de lo prohibido".

MEMORIAS IN SANTAS. Ayer en La República Javier Ágreda reseñó el libro Memorias in santas. Antología de poesía escrita por mujeres sobre la violencia política, firmado por Roxana Crisólogo y Miguel Ildefonso. Después de mencionar diferentes reparos y objeciones, Ágreda concluye sostieniendo que "de todas maneras, Memorias in santas contribuye a llamar la atención sobre algunos poemarios de interés publicados recientemente, dentro del renacimiento post CVR de la producción literaria centrada en el tema de la violencia, como Ya nadie incendia el mundo de Victoria Guerrero o Las hijas del terror de Rocío Silva Santisteban".

GONZALO PORTOCARRERO SOBRE HERAUD. "La vida debe ser aventura: a propósito de 'Elegía' de Javier Heraud" es el título del artículo que Gonzalo Portocarrero publica a modo de post en su weblog personal. Recordemos que es de dicho poema de donde proceden los célebres versos "Yo nunca me río / de la muerte. / Simplemente / sucede que / no tengo / miedo / de / morir / entre pájaros y árboles". En opinión de Portocarrero, "la idea de vivir intensa, peligrosamente fue muy seductora hasta fines de los años 80. Con la caída del muro de Berlín se desvanece la expectativa revolucionaria y el mandato que instituía la figura del militante. Se inaugura entonces la época donde los imperativos son 'cuídate' y 'goza'. Pero no es ni casual ni fatal que la época romántica haya fenecido. No es casual porque la búsqueda de intensidad se vinculó con lo imposible e inconducente de manera que terminó en la inmolación o en la vuelta a la rutina. Pero tampoco es fatal porque mucho del temperamento aventurero está presente detrás de otras apuestas quizá no tan visibles como la revolución o el amor romántico pero sí suficientes para calentar el frío de la existencia".

MÁS SOBRE LA CUARTA ESPADA. Transcribo dos preguntas más de la mencionada entrevista de Diego Salazar a Santiago Roncagliolo realizada a propósito de su nuevo libro La cuarta espada. "Cuando antes hablábamos del adoctrinamiento al que sometía a sus bases Sendero Luminoso y mencionaba el nivel de compenetración de los militantes con la ideología [usted] precisó 'fanatismo si quieres llamarlo así', ¿fue por algo en específico?": "Me cuesta llamarlo fanatismo. Mira, cuando estuve investigando hablé con un hermano de Guzmán que lo admiraba. Estábamos conversando, discutimos en algún momento y yo le dije que a mí no me parecía que ésos fueran los medios adecuados para lograr mayor igualdad y justicia social. Y él me respondió: 'Aquí no hay luz, no hay agua potable, no hay atención médica, no hay colegios... ¿Qué quiere que hagamos, que lo pidamos por favor?' Y me dijo algo que me impactó bastante: 'Si usted no ve esto, usted es un fanático que se está cegando a la realidad. Porque aquí el comunismo no ha fracasado, ha fracasado en Rusia, en Cuba, pero aquí lo que ha fracasado es lo que usted llama democracia'. La ideología para extenderse tiene que coincidir con el mundo que ves a tu alrededor. En ese sentido lo que hay es gente que reacciona a mundos distintos. No es demasiado difícil entender que haya habido gente que creyese que cualquier otro sistema era mejor que el sistema en que vivía". "Pero creo que no se trata sólo de ver o no ver las desigualdades o condiciones de miseria, pasa también porque quienes creemos en la democracia y rechazamos la violencia, creemos que existen medios no violentos para corregir esas desigualdades...": "Así es, pero la respuesta de este hombre era que tú o que yo creíamos que existían esos medios porque habíamos vivido bien toda la vida. No digo respaldar, digo entender, y creo en realidad que no es tan difícil entender que haya gente que enfrentada a ciertas condiciones crea que no hay más salida que la violencia. Otra cosa que está presente en el libro es algo que me impactó mucho y es cómo, tras la exposición ideológica, cambia tu propia mirada. Por ejemplo, los peruanos estamos acostumbrados a no ver a los mendigos, hay una especie de sistema defensivo, tu campo de visión o tu mapa mental no los incluye. En cambio, cuando lees mucho marxismo, cuando te empapas de toda esta cosa ideológica, empiezas a verlos. Es más, empiezas a darte cuenta de que nadie los ve. Y cuando empiezas a decirlo y ves que a nadie le importa, te afecta bastante, puedes llegar a ponerte realmente furioso. n mi caso fue casi un experimento de rata de laboratorio. Y así, desde esa perspectiva, no es tan difícil ver cuál es el proceso que lleva a alguien a cruzar el otro lado. Si un Estado quiere evitarlo debe resolver ciertos problemas básicos. Mientras no estén resueltos, existe una violencia que quizá no se articule en términos marxistas-leninistas-maoístas, pero que está ahí. Lo que hizo Guzmán fue articular esa violencia que ya se encontraba sobre el terreno, darle un sentido".

En la foto: Ernesto "Ché" Guevara y Javier Heraud, dos figuras latinoamericanas indisolublemente ligadas a los años 60.