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jueves, julio 26, 2007

Calderón Fajardo, Wendy Guerra, Rachel Corrie

CALDERÓN FAJARDO. Enrique Planas entrevista hoy en la sección cultural de El Comercio a Carlos Calderón Fajardo, "narrador imprescindible" que acaba de publicar la novela El huevo de la iguana en la colección Diamantes y Pedernales de la activísima editorial San Marcos. "Yo estudiaba en el colegio Ignacio Merino de Talara, una especie de arca de Noé, pues en ella estaban todos: hijos de ingenieros petroleros, obreros, técnicos, militares, médicos. Nos íbamos a pescar a la playa de La Chira, usando como carnada lombrices que los pescadores sabían extraer de las fisuras de las rocas. Íbamos al barrio de pescadores, apartado de la ciudad, y las comprábamos en la tienda de un hombre muy extraño. No solo salíamos de allí con las lombrices, sino también con la cabeza llena de historias que el chamán compartía con nosotros. Entre esas historias, la que más me impactó contaba que las iguanas del desierto de La Brea y Pariñas no eran otra cosa que chamanes muertos reencarnados. Algunos de mis compañeros sabían silbar de tal forma que atraían a estos animales. Entonces recuerdo que salió una y se me quedó mirando fijamente. Solo a mí. En ese momento, como si fuera un animal totémico, sentí que algo se introdujo dentro de mí. Allí fue cuando nací como narrador", comenta el autor.

WENDY GUERRA. En esta misma sección de El Comercio Alberto Revoredo entrevista a la escritora cubana Wendy Guerra (La Habana, 1970), quien ha venido a Lima a presentar (hoy a las 8:30 pm en la sala José María Arguedas de la Feria del Libro) su novela Todos se van, ganadora del Premio Bruguera 2006, como informé aquí en su oportunidad. "Si tu abuelo fue un héroe o si fue un asesino, y tu madre heredó eso, tú no tienes porque cargar con la gloria ni el desacierto. Yo me siento parte de donde vivo y muy cómoda, en el sentido de que no estoy a favor o en contra. No soy parte de los que hicieron y provocaron la épica de la revolución. Conozco a mucha gente en ambos lados y no se trata de buenos y malos. Está más allá de todo, yo padezco y disfruto las cosas", afirma.


RACHEL CORRIE
. La edición de hoy de Caretas publica una nota a página entera (que incluye la foto que ven en este post) a propósito de la estupenda obra teatral Mi nombre es Rachel Corrie, a la cual dediqué un post hace dos jueves. Dice la nota de Caretas: "EL GRITO DE RACHEL. Era de Washington, quería ser poeta. Se inscribió en el Movimiento Internacional de Solidaridad para ayudar a la población civil palestina, en la franja de Gaza. El 16 de marzo del 2003, se paró frente a un buldózer del ejército israelí, para impedir que destruyera una casa. Este no se detuvo. Rachel Corrie murió ahí. Tenía 23 años. Gisela Ponce de León, de Lima, tiene 22. Conoció a Rachel cuando la llamaron a actuar en la obra de teatro escrita con sus cartas y diario. Y ahora, parada frente a un tractor de construcción, recrea para la foto sus últimos momentos, que una voz en off narra en la obra. 'Creo que Rachel jamás llegó a entender por qué habiendo judíos y palestinos que construyen cementerios para enterrar a sus familias juntas, las cabezas de esas comunidades persisten en vengarse', dice la actriz. 'Y yo tampoco lo entiendo'. Cómo hacerlo".

En la foto: actriz Gisela Ponce de León interpretando el terrible minuto final de Rachel Corrie. La obra se presenta todos los miércoles hasta el mes de diciembre en el Teatro La Plaza Isil de Larcomar.